Abusar de bebidas azucaradas, lights o zumos aumenta el riesgo de síndrome metabólic
La Sociedad Española de Medicina Estética se hace de un estudio que advierte que el consumo frecuente de bebidas azucaradas, “lights” y zumos de frutas envasados, aumenta el riesgo de síndrome metabólico.
Según este estudio, beber más de cinco vasos por semana de estas bebidas, aumenta entre un 43 y un 74 % más el riesgo de desarrollar el síndrome metabólico, pudiendo dar lugar a un aumento de la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, los niveles de triglicéridos en sangre y reducir el colesterol bueno HDL.
Estos resultados forman parte del estudio Predimed (Prevención Primaria de la Enfermedad Cardiovascular con Dieta Mediterránea) y se ha publicado en Journal of Nutrition. Para obtener estos resultados se analizaron los datos de 1.868 participantes de entre 55 y 80 años sin síndrome metabólico al inicio del estudio, pero con un alto riesgo cardiovascular.
Ya sabíamos del riesgo de las bebidas azucaradas, que tienen un bajo valor nutricional, y un gran aporte de azúcares, pero a esto hay sumarle también las bebidas light y los zumos de frutas envasados. Por ello hay que resaltar la importancia de reducir el consumo de los mismos, para disminuir así la obesidad, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, e incluso algunos tipos de cáncer.
La investigación ha sido desarrollada por Cíntia Ferreira-Pêgo, investigadora del Ciberobn (Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición), y dirigida por Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, e investigador principal de la red Ciberobn del Instituto de Salud Carlos III.
Las bebidas azucaradas incrementan el riesgo de sufrir enfermedades cardiometabólicas
Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American College of Cardiolgy viene a confirmar el efecto perjudicial para la salud de las bebidas azucaradas debido a su alto contenido en fructosa. Concretamente incrementan el riesgo de sufrir obesidad, diabetes, infarto de miocardio, ictus o gota.










